Esas pequeñas preguntas de los niños y cómo manejarlas.

Nuestros hijos siempre van a sentir curiosidad por todo, van a explorar, buscar nuevas sensaciones y aprender siempre de todo cuanto experimenten. En la medida de lo posible lo harán solos, es el mejor método.
Pero llega un momento (cuando empiezan a hablar) en el que empezaran a buscar respuestas y explicaciones a todo, absolutamente todo!
Muchos han de haber pasado por el clásico ¿Por que? que generalmente se acompaña de ¿Y por qué? ¿Pero por qué?

Si han pasado o están pasando esa etapa déjenme decirles que ahí no queda todo. Luego llegan las preguntas más complejas

Las personas que todavía no nacen ¿No existen?

Cuando las personas mueren ¿Como suben al cielo?

Este tipo de preguntas y muchas más las hace en cualquier lugar y momento, la mayoría de veces tomándome por sorpresa a mi o a su papá y frente a personas que solo sonríen ante su curiosidad.

Si nuestros ojos están separados ¿Por qué vemos todo junto?

Pero más importante que la pregunta es la respuesta. A veces puede sonar gracioso para los adultos pero para un niño es un descubrimiento, por eso les comparto lo que hacemos hasta ahora:

• Nunca subestimamos la pregunta.

Como ya dije para ellos es un descubrimiento, es un tema serio, no le restamos importancia. Siempre tratamos sus preguntas como un tema que requiere atención, porque de eso se basará su aprendizaje también y la confianza que nos tiene.

• No respondemos por salir del momento

Si confía para preguntar espera sin duda una buena respuesta. Si no sabemos solo somos sinceros y averiguamos juntos. Pero nunca damos respuestas sin sentido o simples cuando no lo son.

• No dejamos de responder

Si en el momento que pregunta no es posible o el indicado para responder le pedimos que espere y le decimos en qué momento y lugar podremos hablar, pero no dejamos preguntas sin respuesta.

Ya con 7 años las preguntas se tornaron aún más complejas y significativas, entonces aplicamos también estos puntos:

• No le imponemos creencias ni ideologías o juicios.

Nos ha pasado que pregunta si algo existe, como es Dios o si algo está bien o mal o porque sucede. En esos casos le preguntamos qué es lo que él cree, conversamos, debatimos y es así es como saca sus propias conclusiones.

• No respondemos más de la cuenta

Este punto es muy importante porque a veces creemos que los niños quieren saberlo todo y aunque muchas veces es así hay ocasiones que sus preguntas solo requieren de una respuesta concisa.
Me pasó con Jonathan en dos ocasiones

¿Que es gay?

¿Que es porno?

Y mi respuesta fue directa y listo, no necesitó de más. Eso sí, en el momento en que pregunte más, responderemos más pero mientras tanto evitamos sobrecargarlo de información innecesaria.

Ya nos ha salido con mil y un preguntas y estamos seguros que vendrán muchísimas más, pero aquí estaremos para dar lo mejor de nosotros, aunque no lo sepamos todo, podemos aprender con él.

Y a ti ¿Como te va?

¿Tienes algún otro consejo para estos casos?

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