Cada día es un intento 

Me gusta más hablar en positivo, de lo que pueda servir de guía, acompañar, motivar pero la realidad es que no todo lo que me pasa es siempre así. 
¿Qué hay de los días malos? De los días llenos de culpa? Esos momentos en que sientes que tu hijo merece otra mamá. Eso también me pasa y mucho. Cada noche hago un recuento de mi día y siento culpa, si, aunque algunos crean que hago buenas cosas, que soy buena mamá, a veces no lo siento así. 
Sé que mi hijo lo merece todo y sé que no lo soy. Pero que quede claro por favor que no necesito que me digan que lo soy o que me consuelen, ni frases motivacionales ni reconocimientos, mucho menos falsos halagos. 
No me siento buena mamá y punto. 
En serio, últimamente no me siento buena mamá nunca, casi nunca. Quizás sea pesimista, exagerada pero así lo siento.

Por lo general leo “hago lo mejor que puedo” como una forma de consuelo para las mamás. Para mí eso sería engañarme, soy consciente que aún no puedo decir que hago lo mejor que puedo, aún no. 
Pero…
Cada día es un intento, luchar contra la sociedad, contra las imposiciones de la gente y encima tener que ser ejemplo, guía, consejera, cocinera 👩🏻‍🍳 todo. Incluso resolver preguntas tipo: antes de nacer, existíamos? 

¿Como vamos al cielo cuando morimos? 
Y es que puede parecer sencillo dar cualquier respuesta pero si mi hijo acude a mi es porque confía, porque sabe que le diré la verdad, porque soy su referente. Y eso, es una gran responsabilidad. Ojalá fuera como cuando me tocaba trasnochar, darle teta, dormir abrazándolo y cambiarle el pañal, ojalá en serio eso fuera lo más difícil. 
Yo nunca he querido cumplir expectativas de nadie, no me ha preocupado que se sientan orgullosos de mí ni nada de esas cosas, excepto con mi hijo. Es la única persona de la cual me importa por sobre todas las cosas lo que piense de mí, lo que espera de mi, lo que puedo ser para él. 
Así que repito: cada día es un intento. 
Y aunque ahora me sienta así se que cada momento es una nueva oportunidad, porque si hay algo que tengo clarísimo es que amo a mi hijo con locura y que por él: todo, absolutamente todo. 

Con hijos y ¿te vas de fiesta? 


Sabemos bien que cuando eres mamá todos quieren ponerte en un molde y eso de “madre hay una sola”, “mamá el ser más perfecto”, etc, etc, etc. termina siendo una pesada mochila para muchas. 
No ¿Por qué? Pues porque tontamente hemos dejado que el entorno decida por nosotros que es lo mejor. 

Ah pero no solo es con las mamás, los papás también son mal vistos si se quedan con los amigos del trabajo y no llegan directo a su casa, ni hablar de que se vayan por su cuenta a alguna reunión. Claro que en menor medida porque la presión siempre será más para las mamás, siendo realistas en lo que sucede con la mayoría. 


Recuerdo que una vez le dije a una amiga: 

Flaca, vamos la otra semana a bailar! Se presenta una orquesta buena. 

Y antes que dijera una palabra, la mamá de ella dijo: no, no, no, ella ya es mamá. 

Y yo me quedé: 😳 ¿Que rayos? ¿En el parto perdió el gusto por bailar? ¿De paso la capacidad de hablar por sí sola? Ah no claro, es que yo no soy mamá, estoy delirando. 

En fin, cosas que pasan, ideas tontas de que por ser mamá de pronto no puedas hacer tal o cual cosa. 

Que cambien tus prioridades es otro rollo, eso es un hecho. Habrán personas que nunca más saldrán porque no les da el cuerpo, porque sienten que ya cumplieron su ciclo de salidas nocturnas o que simplemente prefieran ahora quedarse a ver películas en casa. Siempre que sea una elección y no una imposición, todo bien. Pero el juicio y condena a quien decide o prefiere si hacerlo es lo que no va. 

Ahora, por favor nunca los extremos. Siempre aclarando. 
Pero bueno por si quedan dudas aquí dejo algunas razones por las cuales muchos padres y madres nos vamos de rumba de vez en cuando, o al teatro o cine solos o a caminar por el malecón simplemente. 

1. Porque criamos a nuestros hijos compartiendo responsabilidades (como debe ser). Papá sale y mamá cuida y viceversa. 

2. Independencia: Tener espacio para uno mismo, porque antes de ser madres somos mujeres, antes de ser padres son hombres.

3. Tenemos personas de confianza que pueden y quieren cuidar de nuestros niños para darnos un espacio. 

4. Porque nos da la gana y punto, porque nos gusta, porque podemos. 

Y la decisión solo depende de dos, el vecino, la suegra, el cuñado o el compadre salen sobrando en estos temas. 

Así que anda, diviértete un día si quieres hacerlo o quédate en casa comiendo pop corn, pero que sea porque tú quieres no por encajar en ningún molde. 

Déjame ser libre 

Naci siendo único e incomparable. Nadie es igual a mi, ni mi hermano gemelo ni ese doble que dicen que tenemos al otro lado del mundo. 

Pero desde los pocos días de nacido debo luchar con el hecho de que me quieren hacer igual a otros, meterme en un molde, ponerme parámetros y límites porque sino no tendré éxito en la vida (eso dicen).

“Enseñarme” le llaman. Leche cada dos horas, que no este en brazos porque sino seré como el hijo de la vecina que ahora solo quiere que lo carguen, que me quede dormido en mi cuna, que no me despierte en la noche y así viene mucho más. 
Al colegio sin llorar y cuando lo demás lo decidan, todo lo que me hará grandioso resulta que ya todos lo saben, todos menos yo. Entonces me encuentro con mil y un cosas que se supone me harán bien pero resulta que descubro que no siempre es así. 

¿Y sabes porque? 
Porque no soy como nadie, porque nací siendo especial y auténtico. Porque no vine para cumplir parámetros, ni moldes ni para hacer lo que otros hacen. 

Llegue aquí para ser yo, puedo llegar a ser lo que quiera, en serio, no es una ilusión, es una realidad desde que nací. 

Pero también hay algo más y es que no puedo solo, necesito de ti en una pequeña pero gran y enorme responsabilidad: 

No me encasilles, no me condiciones, déjame ser libre, déjame ser yo. 

“Las niñas chillan” 

La semana pasada Jonathan estuvo jugando en el jardín de mi trabajo mientras yo me alistaba para irnos. En eso lo escucho venir llorando y gritando, me asuste horrible porque pensé que se había caído, se cogia la mano y me imaginé lo peor.
Le pregunté qué pasó porque no paraba de llorar y quería saber que hacer. Entonces me señaló su polo y ahí en medio del estampado de su rana favorita estaba parada una abeja.
Oh ya! Te picó…les juro que a mí me pico una abeja en la cara cuando tenía 9 años pero no recordaba que doliera tanto. El caso es que mi papá le quitó el aguijón y él seguía llorando de dolor y me decía que no sabía qué hacer así que le dije que tratara de calmarse y lo llevé al tópico.

Como tenía la mano inflamada le pusieron gel frío y le dieron jarabe para el dolor. Aún así él seguía llorando y sobre todo noté que estaba asustado y lo tuve cargado intentando calmarlo.

Cuando de pronto una enfermera soltó la “frasecita: “Ya no llores, los niños son fuertes. Las niñas si chillan ahí pero los hombres no”.

La miré con cara de: Desaparece del planeta con tu estupidez!

Me contuve, miré a mi hijo y le dije: No verdad? Las niñas son fuertes y tú también pero si algo duele lloras cierto?

Mi hijo asintió con la cabeza y trató de a pocos de calmarse. Camino ya para irnos en el pasillo un tipo que sacaba galletas de la máquina expendedora lo ve y también acota: Fuerte como macho! 🙄

– Es niño, no macho.

¿Que problema tiene la gente con el llanto en los niños?
Los niños lloran cuando lo sienten necesario para expresarse, nadie tiene que obligarlos a retener lágrimas solo por cubrir un tonto prejuicio de ser de tal modo o de tal otro. Muchísimo menos decirle que por ser hombre no debe hacerlo o que por ser mujer “chilla”.

Habrán niñas que se caerán, se levantaran se sacudirán y seguirán sin siquiera quejarse, hay quienes no. En los niños igual, nada de eso los hace menos o más, pero si los hace diferentes y eso es lo único que debería importar.

Y si pues, metí la pata

Oops Word on Big Red Button Correct Mistake

He estado dictando clases de natación en Verano y el ultimo día de Febrero hicimos la muestra de cada uno de los turnos. Preparé a mi grupo y como habíamos tenido clases ya en la piscina semi olímpica (25 metros) entonces decidimos hacer la muestra final ahí.

Pasaron muy bien los dos primeros grupos, algunos que se atrevieron incluso a nadar ahí por primera vez y lo hicieron genial, sorprendieron en primer puesto 🙂

Pero! Metí la pata, si, y hasta ahora me acuerdo lo mal que me sentí: Uno de mis chicos (Ignacio de 4 Años) tenia a su hermano en el mismo grupo y les dije que harían la prueba juntos con otros niños mas. Todos flotaban así que les dije que lo harían sin tablas, aceptaron y nos mandamos.

Lo que no calculé es que Ignacio es el mas pequeño y estando en la tercera parte de la piscina entró en pánico, se detuvo a cogerse del andaribel y no avanzó mas. Empezó a llorar y gritar que quería salir, su mamá estaba a un lado de la piscina y yo en la meta donde se supone los recibiría y le decíamos que ya no compitiera, que saliera, pero estaba con tal llanto que ni caso, así que tuve que meterme a la piscina a sacarlo. Lo lleve donde su mamá y a los 10 minutos lo vi super feliz de lo mas normal con su diploma de participación y hasta me dijo: Miss mira lo que me regalaron.

Les juro que me quede como: Rayos! Ya paso…Pero si pues, pasó y él probablemente lo olvidaría, pero yo no podía dejar de sentirme mal y como digo mas aun por la mamá porque me ponía en su lugar. Ese día nos despedimos y yo tenia en mi cabeza que lo mas seguro era que me odiaran y no tomaran nunca mas clases conmigo. En serio me sentí que fallé y que Ignacio no querría entrar mas a la piscina grande.

En Marzo iniciaron las clases ya para temporada de colegio, ahora por las tardes y resultó que los hermanos mayores de Ignacio siguieron en clases y aunque Ignacio no se inscribió va con ellos a todas las clases y se mete a jugar a la piscina, la semi olímpica, la “grande” como le dicen ellos.

Este ultimo Viernes Ignacio me dijo que quería hacer clase con sus hermanos, que le diera una tabla y algo para hacer. Lo hice y mientras estaba dándole consejos a sus hermanos en la meta me gritó(estaba ya casi llegando): Miss mira! Ahora si puedo hacer la piscina completa.

Y así me quito la culpa del verano, me demostró una vez mas que mientras yo me hacia líos con las cosas que podían pasar el me enseña lo que pasó: lo superó y lo logró.

Y eso no quita que yo pudiera haberlo previsto, no quita que siga creyendo que me equivoque, pero definitivamente es un alivio saber que él no cree nada de eso y que todavía le emociona decirme y mostrarme que puede hacerlo.

 

Duele crecer, a veces.

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Al tener un hijo entras a un universo donde todo es impredecible y sobre todo las emociones, este fin de semana me tocó lidiar con eso.

Todos deben haber pasado desilusiones en la vida, yo ni hablar, de todas maneras hasta el día de hoy me toca pero lo que no imaginé nunca era tener la desilusión por otra desilusión que no era mía.

Hace unos días invitaron a Jonathan a una matinee, era el viernes y yo trabajaba hasta las 8:30 así que hable con su papá para que se adelantara llevándolo. Jonathan estuvo animado en ir y bueno ademas de sus primos en la fiesta vería a dos compañeras con las que estudió en Inicial de 4 años, pues resulta que llegó y las niñas no lo recordaban, así de simple y así de ggrrrr (para mí), ya les cuento.

Cuando llegué lo vi sentado y nada animado la verdad, le dijo a su papá que era por otro motivo. Pasó un rato y entonces intente animarlo para que fuera a jugar con una de sus compañeras y me dijo, sin mirarme: Ella no se acuerda de mi . Hasta ahora recuerdo su carita y de veras en ese momento quise agarrar a mi hijo y salir corriendo se los juro, verlo afectado por algo así me tomó por sorpresa y no tenia idea de que hacer. Su papá luego me confesó que sintió las mismas ganas de llevárselo pero ambos simplemente nos quedamos, pero ¿Habría servido distraerlo? No lo sé, en cambio solo dejamos que pase ese momento.

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¿Como puede alguien no recordarte hijo? ¿A ti? Tú que recuerdas a todos, que recuerdas los lugares y hasta cosas que yo misma olvido. Que ingrata es la vida ¿no?

Un día alguien me dijo que los niños recuerdan mas las cosas a partir de los 5 años, no se si sea cierto (prometo averiguarlo) pero por un rato esa ha sido mi excusa y eso mi cerebro lo entiende claro, pero mi corazón no, y duele.

Dolió ver que ante eso que lo desilusionaba yo no podía hacer absolutamente nada, dolió verlo solito lidiando con ese sentimiento, dolió verlo triste porque Dios sabe que daríamos la vida entera por nuestros hijos, porque nada los toque, porque nada los hiera, porque nada los haga derramar una lagrima.

Pero eso es imposible, hay y habrá cosas que no podre suavizar para él. Nos toca y nos va a tocar, me va a tocar verlo triste algunas veces en la vida (ruego no sean muchas) porque así es, porque así toca, porque así también aprendemos y eso si que me consta.

Pero ¿saben que? Lo vi crecer y hacerse fuerte, entendí también que tenia que vivir ese momento porque pude verlo como un rato después estaba que ya no se quería ir, lo vi sonreír de nuevo y bromear conmigo. Vi a mi hijo ser él mismo, superar un mal rato sin que yo tuviera o pudiera hacer nada salvo estar ahí, a su lado.

Y así paso este fin de semana con ese nudo en el pecho, pero que pasa.

Al final de todo solo puedo sentirme orgullosa de mi hijo, del niño que es, de su sensibilidad, esa que a veces duele pero que es lo que admiro en todas las personas, pero sobre todo de su capacidad de superar las cosas, los malos ratos y ser el niño fuerte que es.

Hemos aprendido los tres, hemos crecido los tres y crecer también duele a veces.

 

 

 

Mamá Teta – María Andrea #PostDelTeam

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Ha pasado ya algo más de dos semanas en las que Fabio no ha tomado teta, aún así yo sigo siendo “la mamá teta”, para él ese es mi nombre y recién se va adaptando a decirme María Andrea algunas veces; muy lejos de incomodarme sus gritos en la calle llamándome: ¡¡¡MAMAAAAA TETAAAAA!!!, me llenan de satisfacción y ya les cuento porqué.

Fabio me dice de esa manera desde que empezó a pronunciar sus primeras palabras refiriéndose a mi y presiento que pasará algún tiempo más para que siga siendo así, han sido 4 años de lactancia y estoy complacida por ello.

Mi hijito nació un 3 de enero del 2013 por la tarde, por cesárea, no sé cuántas horas exactamente habrían pasado, sólo recuerdo haber pedido que no le den nada; cuando ya estaba en la habitación y me dieron a mi pequeño, como sí hubiera nacido para ser madre, tome a mi niño en brazos, me saqué un pecho y se lo ofrecí, él se enganchó como sí hubiera esperado todo ese tiempo para ese preciso momento.

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Bendita seas naturaleza por permitirnos ser alimento para nuestros hijos! Elegí practicar la lactancia prolongada por todos los beneficios físicos y psicológicos tanto para Fabio como para mi y es que la información está, de como reduce alergias, ayuda al sistema digestivo, protege de enfermedades a largo plazo para ambos, fomenta el apego que está demostrado que con el tiempo crea adultos independientes y no lo contrario, que la leche nunca deja de ser fuente de energía y se adecua a la edad del pequeño; además de ser tranquilizante, ayuda a conciliar el sueño, es consuelo, es compañía y por sobre todo, es amor.

La oxitocina que se libera al momento de dar de lactar permite conciliar el sueño tanto al bebé como a la mamá

Decidí ofrecernos todo eso, a pesar de la sensibilidad que se tiene en la zona al inicio de la lactancia, a pesar de los inicios de mastitis que me dió los primeros meses, a pesar de las mordidas cuando le empezaban a salir los dientes y a pesar de los mil y un comentarios acerca de porque a mi hijo de 1..2..3 años le seguía dando de lactar, porque “ya no era sano”, “me agarraba de chupón”,”la leche era agua”, “ya era hora de quitarle”, “seguramente ya no tenía leche”, entre otras teorías que me dedique a investigar y fomentar las fuentes que demostraban todo lo contrario; de las que puedo rescatar menciones como: la oxitocina que se libera al momento de dar de lactar permite conciliar el sueño tanto al bebé como a la mamá, así ambos descansan en las largas madrugadas de llantos.

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Mientras el bebé o niño siga lactando seguirás produciendo leche, que la producción de leche ayuda a quemar calorías, que la leche materna no produce caries, que un brindis no hará que tu leche ya no sirva, que la tetanalgesia es poderosa para las puestas de vacunas, que existen sociedades donde los niños maman hasta los 7 años y allí no es un escándalo, que se puede dar de lactar mientras se está embarazada y se puede hacer en tandem.

Cada una de esas fuentes se sustentan con investigación, informes, estadísticas y son realizadas por sociólogos, doctores, psicólogos, entre otros.

Por mi parte, siento que llegó el momento del fin de una etapa maravillosa; aún Fabio me pide, cada vez menos, pero converso con él, le ofrezco otras cosas, estamos descubriendo otras formas de conciliar el sueño, a veces son cuentos, arrullos, cantos o caricias; nuestro unión está consolidada y he sido inmensamente feliz de no haberme rendido, de haber cubierto esa necesidad de mi niño de estar tan cerca de mí y es que pasaba tantas horas fuera de casa que ambos nos consolabamos en una escena de armonía perfecta entre nuestros cuerpos.

Mi meta no ha terminado, seguiré fomentando la lactancia prolongada y todos los beneficios que ésta trae.

Como yo, somos cada vez más madres que elegimos el apego como modo de crianza y eso me emociona, quiero que mi hijo crezca en un ambiente lleno de amor  y eso sólo lo podemos conseguir criando niños con comprensión y con mucha paciencia, demostrándoles cariño para que ellos puedan retornarlo luego.

Gracias a las personas que me apoyaron en esta decisión, a las que la criticaron también pues así creció mi afán de buscar fuentes más confiables y sobre todo:

Gracias Fabio por permitirme ofrecerte lo mejor de mi.

Mamá teta

Solo una silla

Anoche estaba cerrando una ventana que está sobre la puerta de la sala, es alto así que no lograba hacerlo porque había un cable que cruzaba y no me dejaba cerrar. 

Intenté dos veces cerrar presionando el cable y luego parandome en puntas intentaba sacarlo pero nada, muy alto. Habrán sido cinco intentos y digo: “ay! Esta tontería”.

Jonathan que estaba a mi lado esperándome para subir a dormir, de lo más tranquilo me mira y me dice: 

              Con una silla pues. 

(De veras que su tono de voz era como: ay mamá!)

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¿Quien aprende de quién ahora?

Fue cuestión de segundos, es una bobada pensaran muchos. Lo cierto es que mientras yo hacía un intento absurdo que era claro no iba a poder cerrar una ventana que estaba más alta que yo. Mi hijo de 6 años en cambio, me sugería una salida rápida, práctica y efectiva. 

Cuando tu hijo es la pregunta y la respuesta

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Hasta los 20 años no me hacia tantas preguntas

 

Soy una loca rebelde que se escapó de casa a los 16 años, volví a los tres días (obvio era menor de edad), me fui de nuevo a vivir con una amiga a los 19 y la de locuras que hemos pasado. Me he amanecido en fiestas, me he ido a la aventura sin plata a Chosica, casi me lanzo en parapente, veíamos películas de full terror todo el tiempo en una casona abandonada donde estuvimos un tiempo y he hecho locuras que ya ni contar porque a estas alturas dan roche jajaja.

El punto es que nunca me pegunte si lo que hacia estaba bien o mal, no me importaba la verdad. Vivía el momento, hacia lo que sentía siempre, no me detenía a evaluar si quizás me equivocaba o si de pronto mi error (si es que lo hubiera) repercutía en algo en los demás. Soy absolutamente sincera: no pensaba en nadie, hacia lo que hacia porque lo quería y punto, porque me sentía bien.

Suena egoísta, miles y millones no estarán de acuerdo conmigo, pero así era.

 

Pero! llegaron las preguntas en avalancha

 

Prueba de embarazo: Positiva. Y ahí empezó todo:

Dra. ¿Que cosas no puedo comer?¿que no puedo hacer? ¿el ají me hará mal?

Fernando, ¿Que marca de pañales sera mejor? ¿Usar o no usar talco? ¿Zapatos pibe, ardillita, galleta? ¿Sera cierto que la gaseosa le pasa el frío a la leche? ¿Si me como unas papas Lay´s mi bebé se va a enfermar en mi panza?

De pronto empece a cuestionarme absolutamente todo, a preguntarme mil veces a mi misma si debía o no tomar esa coca cola, ese poquito de cerveza porque el cumpleañero decía que no pasaba nada, que la cebada era buena :/ ¿Cargo esa caja?  ¿Caminar todo el día implicaría algún peligro?

Ya no me lanzaba a hacer algo así porque así, ya todo, absolutamente todo pasaba por previo análisis y debate por mas absurdo que al mundo entero le pareciera.Y me tocó decidir pequeñas grandes cosas que a la larga son las que influyen, los juguetes, la televisión, los libros, dormir con él y conforme pasó el tiempo ya no fue la marca de pañal sino la educación, junto a decisiones mas grandes e importantes.

Ya no es un bebé, ya pregunta, ya investiga, ya aprende de todo, ya no solo depende de mi sino que soy su referente y a veces hasta su verdad absoluta, claro, solo a veces, porque también cuestiona mucho lo que le digo y eso me parece genial.

Pero entonces ya no me preocupa que el pañal le vaya a dar alergia o que se vaya a mojar mientras duerme, ahora son cosas mucho mas trascendentes. Ahora evalúo mil veces todo lo que hago porque se que lo influencia, me pregunto si ese paso que daré le hará bien y me ronda siempre en la cabeza ¿y si me equivoco? ¿Que tal si lo estoy haciendo mal? ¿Que tal si todas las decisiones locas y rebeldes en torno a él están mal?

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Y llegan mis respuestas

Lo miro, lo escucho, lo siento reír a carcajadas y sé, estoy completamente segura que lo estoy haciendo bien. Es independiente, cariñoso, expresivo, amo sus muecas. Es creativo,  hábil y las dos veces que le he preguntado si es feliz, ha respondido con un rotundo si.

Lo que estoy haciendo y dejando de hacer también, esta dando resultados buenos. Veo un niño libre, que no se queda callado, que no simplemente obedece sino que te pide explicaciones y busca el porqué de las cosas.

Y aunque me siga cuestionando todo aquello que hago, verlo me da la calma necesaria para seguir, ya sin tanto miedo.

 

 

 

 

Cuando por moda le quitamos el sentido a las cosas-#TreeOfLife 

Hace un tiempo me entere de algo que realmente me era difícil de creer, cuando lo leí en una noticia pensé: Tiene que ser una broma.

Lamentablemente resulta que es una realidad en varios países y es que: amamantar en publico es mal visto, es censurado, es prohibido, incluso es multado!

Absurdo, desatinado y anti natural es como califico todo este sin sentido de ver algo malo en que una mujer alimente a su bebé. Pero pasa, hay lugares donde las madres tienen que soportar criticas, comentarios fuera de lugar, miradas y si deciden evitar todo eso deben optar por esconderse en un baño. Y no solo en las calles, resulta también que si en redes compartes una foto amamantando, pum! post bloqueado.

Tal como van las cosas en redes, para unir a las madres en un movimiento para normalizar la lactancia encontré la campaña #TreeOfLife, donde madres de distintos lugares del mundo comparten sus fotos dando de lactar editadas en distintos filtros con la figura de un árbol uniendo su pecho al bebe.

Imagen: Google

*Si quieren saber como hacerla aquí esta el enlace a un articulo de Armando Bastida donde lo explica de manera sencilla: https://www.bebesymas.com/lactancia/como-crear-tu-fotografia-de-lactancia-del-arbol-de-la-vida-treeoflife
El significado que sentí cuando vi la foto me encantó, esa unión, ese lazo, incluso la foto que parte de las raíces del árbol en el pecho de la madre hacia las ramas en el cerebro del niño, en esa foto sentí tal cual lo que hacemos al dar de lactar, alimentar y no solo el cuerpo sino también sus emociones, su desarrollo.

Imagen: PicsArt

Descubrí esta campaña y no tarde en ver que se volvía un boom donde mamás subían sus fotos, consultaban la aplicación e incluso pedían ayuda para editarlas.

Pero entonces! la “moda” empezó esa etapa en que incomoda. Con lo bellas que resultan las fotos no tardaron muchas mamas en hacer las suyas, pero hay un detalle: no todas han dado pecho. Y se sintieron atacadas, se pusieron a la defensiva, los biberones salieron con capa y espada a decir que dar formula no hace a una mujer menos madre y que el nexo es tan o mas fuerte, y que esto, lo aquello y lo otro.

¿Por que ser pro lactancia resulta sintiéndose un ataque a quienes no pudieron dar de lactar? Si por salud o la situación no pudieron dar de lactar, si hay una razón valida para no haber amamantado ¿Por que  entonces se sienten que alguien las subestima cuando dice que la leche materna es lo mejor?

Imagino; y solo puedo hacer eso porque yo di Lactancia Materna Exclusiva a mi hijo hasta los 6 meses y con alimentación complementaria hasta el año y dos meses; que algo toca fibras en estas mujeres que no pudieron dar pecho, que sienten un ataque que no esta sucediendo, que sienten que estaban mal o que no hicieron lo suficiente,  solo imagino que les queda la necesidad de que les digan que hicieron lo mejor y al levantar la bandera de la teta sienten que va contra ellas. Pero créanme que no es así. 

El caso es que entonces la campaña bajo el hashtag #TreeOfLife que buscaba unir fotos de bebes siendo amamantados, consiguió fotos de bebes con biberones y bebes recibiendo besos o abrazos, o arrullos, etc.

¿Que hay con eso?

Pues vamos a poner algo claro y es que cada quien puede hacerse las fotos que quiera, como quiera, para los fines que mejor le parezcan, gozamos menos mal de esa libertad y la aplicación con la que se editan estas fotos no establece ninguna condición. Puedo hacer mi foto como más me guste, no solo con el árbol de la vida sino con muchos otros stickers y efectos de PicsArt. 

Entonces? 

Pues sucede que en el marco de la campaña hay un objetivo, un efecto que se busca, un sentido. No es el amor de madre, no es quien es la mejor madre, no es quien tiene más fotos con sus bebes en la teta o quien da lactancia en tándem. Y mucho menos es normalizar el uso de biberón y la fórmula, eso está más que promovido comercialmente, no está mal visto, no es censurado, no necesita campaña alguna para dejar de ser mal visto. 

En cambio hay muchas madres que si necesitan que se apoye la lactancia materna, que se vea natural tal y como lo es, hay muchos niños que necesitan que defendamos ese derecho que nace con ellos, de ser alimentados por el calor y la leche de su madre sin que nadie tenga porque decir que está mal hacerlo, que no quiere verlo o que vayan al baño. 

Normalizar la lactancia materna siempre me ha parecido tan extraño, como es que llegamos al punto de tener la necesidad de normalizar algo que es natural en nuestra especie, pero así están las cosas. 

Apoyemos, no desviemos el camino, no distraigamos la atención con enfrentamientos innecesarios. Somos madres todas, necesitamos unirnos en lugar de colocarnos en bandos.